sábado 25 de noviembre de 2017 12:04

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Deformaciones estructurales en el sistema económico cubano (2012)

Yailenis Mulet Concepción

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La Inteligencia Empresarial en el contexto cubano actual (2012)

Yailenis Mulet Concepción

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El trabajo por cuenta propia en Cuba: lecciones de la experiencia uruguaya (2012)

Camila Piñeiro Harnecker, Héctor Pastori, Ileana Díaz Fernández

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La agricultura cubana y el actual proceso de transformaciones económicas (2012)

Armando Nova González

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Determinantes de la inflación en Cuba: una modelación estructural (2008)

Pável Vidal Alejandro, Saira Pons Pérez

El presente trabajo avanza en la modelación estructural de la política monetaria en Cuba y aportar elementos que contribuyan al entendimiento de los determinantes de la inflación.

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El PIB Cubano y el Sector Externo (2009)

Pável Vidal Alejandro

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El sector industrial en Cuba. Transformaciones y nuevos retos (2009).

Hiram Marquetti Nodarse

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Línea de desarrollo y resultados de la economía cubana en los últimos 50 años (2009)

Armando Nova González

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El PIB Cubano en 2009 y la Crisis Global (2009)

Pável Vidal Alejandro

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Posible restablecimiento de relaciones económicas entre Cuba y Estados Unidos. Ventajas y desventajas (2008).

Carmelo Mesa-Lago

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El problema económico de Cuba (2008)

Pedro Manuel Monreal González

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La economía cubana: un balance actual y propuestas necesarias

Analiza la coyuntura reciente de la economía cubana y los retos del futuro. Menciona un conjunto de propuesta de acciones para enfrentar dichos retos

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Los políticos, los cientistas sociales, y los lectores en general, no sólo en Cuba, sino en muchos foros académicos en el exterior o en distintas publicaciones han analizado y se han referido a que el bienestar que alcanzaron los cubanos en la década de los 80’s fue afectado seriamente a partir de la crisis económica de los 90’s, pero además está claro, aun para los más escépticos, que ese deterioro se debió tanto a factores externos, como la desarticulación del sistema socialista mundial, el incremento del bloqueo de Estados Unidos, a la crisis económica mundial que sufren los países subdesarrollados, y a factores internos de no aprovechamiento de todo el potencial material y humano existente en el país.

El país se encuentra en estos momentos en un proceso de recuperación de la economía, pero aun se mantienen altos coeficientes de importaciones, por las mismas dificultades estructurales que siempre Cuba ha tenido, como la elevada dependencia en la importación de alimentos por una no adecuada política agraria, también aunque en una menor proporción existe una alta intensidad energética y se mantiene la necesidad de grandes requerimientos de bienes intermedios para el proceso productivo, sumado a los bajos niveles de eficiencia y productividad tanto en la industria como en la agricultura.

Las propias reformas institucionales de mediados de los 90’s llevaron a que las fuentes de ingresos de la población se diversificaran y tanto el creciente papel del mercado en la generación de ingresos como las estrategias propias que diseñó la población, se expresaron en una paulatina diferenciación social que aun se mantiene a pesar de las medidas tomadas por los distintos programas implementados bajo la llamada “Batalla de Ideas”.

El tiempo que ya ha transcurrido en este Periodo Especial lleva necesariamente a prestarle la máxima prioridad a las desigualdades sociales generadas en este periodo, ya que es evidente, que el país ha tratado de implementar cambios económicos necesarios y profundos con el menor costo social posible, pero existe la contradicción entre el tiempo de los procesos y el tiempo humano.

Por tanto es necesario analizar la situación de la economía cubana a través de un grupo de indicadores, que nos permitan conocer el estado actual del país, y a la vez que nos permita conocer el grado de bienestar reciente de los cubanos, para intentar aproximarnos a los retos que deberá afrontar el país en el futuro.

Evolución Macroeconómica y Productiva
La economía cubana ha mantenido un elevado ritmo de crecimiento económico entre el período 2001 al 2007, donde la tasa promedio para el período resulta significativa ya que alcanza un 7,5 % del Producto Interno Bruto (PIB) a precios constantes de 1997, con diferentes ritmos de ese crecimiento en el período, ya que del 2001 al 2003 solo se crece a un 2,9 % anual, pero entre 2004 y 2007 se alcanza un promedio anual del 9,3 %, en esto influyó la nueva metodología de cálculo del PIB, y el crecimiento muy favorable de las exportaciones de servicios profesionales.

 

En la estructura del PIB se manifiesta una tendencia acelerada a la reducción del peso relativo en la composición del PIB de los sectores de la agricultura, construcción y transporte y se destaca un incremento importante de los servicios que ya aportan al PIB el 76 %.

 





Por su destino, la utilización del PIB refleja de forma coherente la prioridad que el estado cubano ha dado en su estrategia de desarrollo a sus programas sociales. Sin embargo, la formación bruta de capital fijo del año 2006 fue un 60% mayor que en el 2001, pero su participación en la estructura de gasto decreció hasta menos del 10%, debemos recordar que en 1990 ésta alcanzó más del 30%.

El crecimiento del PIB se ha logrado manteniendo los equilibrios macroeconómicos alcanzados desde mediados de los noventa. Se ha conseguido mantener el déficit fiscal en márgenes controlables (alrededor del 3,2 % como peso en el PIB) y, de igual forma, la política monetaria ha posibilitado alcanzar uno de los objetivos principales, la estabilidad de la tasa de cambio de CADECA. Sin embargo la liquidez monetaria de la población ha alcanzado niveles extraordinarios, superando los 22.000 millones de pesos en el 2007.

La economía cubana ha sido impactada por el contexto adverso en que se ha tenido que desenvolver, como las fuertes sequías, los azotes de violentos huracanes, las crisis de generación eléctrica y el recrudecimiento de las presiones de Estados Unidos al país, tales como las restricciones de viajes a ciudadanos cubanos en ese país, el recorte de envío de remesas a Cuba y más recientemente las persecuciones a activos financieros cubanos en el exterior.

En la actualidad siguen manifestándose problemas estructurales en la economía, tales como la escasez de divisas, las distorsiones del sistema de precios relativos derivadas del tipo de cambio oficial sobrevaluado y de la ausencia de convertibilidad, la dualidad monetaria, los mercados segmentados, el magro desempeño de la industria azucarera, y la agricultura y los problemas de eficiencia de las entidades públicas, problemas estos comprendidos y comentados por el Presidente Raúl Castro en numerosas intervenciones públicas. (1)

A nivel sectorial se obtienen resultados positivos en alguna áreas como la extracción de petróleo y gas donde se ha logrado incrementar la producción de petróleo en seis veces desde 1990 y en la de gas de una producción despreciable en 1990, ahora se alcanza más de un millón de m3 , que permite una reducción en el volumen de petróleo importado en condiciones de aumento de sus cotizaciones internacionales a un nivel galopante, aunque el convenio petrolero con Venezuela, amortigua esa espiral inflacionaria de los precios del crudo a los que debería comprar Cuba.

La producción de manufacturas en general ha mantenido una disminución sistemática, estando su participación relativa en el PIB en el 2007 en un 12,3 %, pero los desempeños son muy diferenciados por divisiones industriales, por ejemplo el níquel, bebidas y licores, elaboración de tabaco y otros crecen, pero la actividad azucarera se desplomó, lográndose zafras que son menos del 15% de las obtenidas a principios de los 90’s.

La producción de caña de azúcar disminuyó a zafras de solo un millón de toneladas en el 2007, merced de la drástica reducción de la disponibilidad de recursos para cubrir las necesidades básicas de la agroindustria azucarera , la falta de estímulos a los productores, particularmente al productor agrícola y la no prioridad del sector en la década de los noventa, con un proceso de descapitalización, que tuvo repercusiones desfavorables en la producción agrícola, rendimientos y en la producción de azúcar y estas trajeron consigo reducciones significativas en las exportaciones y, por ende, disminuciones de gran cuantía en los montos de ingresos y afectaciones en los flujos de financiamientos, que se obtienen por la vía del azúcar, para la economía nacional. Sumado a la decisión de cerrar la mitad de las fábricas de azúcar del país, cuyo proceso de redimensionamiento se enfrentó a la compleja situación de darle respuesta a los 100.000 trabajadores, que de inicio quedaron sin empleo, para lo cual se realizo un amplio programa de capacitación y recalificación, pero esta solución no es infinita en el tiempo, deberán buscársele nuevas fuentes de empleo productivo en el mediano plazo.

Por su importancia en el consumo de la población y por ende en su bienestar debe precisarse la evolución del sector agropecuario y el mercado agropecuario, ya que la alimentación representa una parte necesaria dentro del consumo. La agricultura ha continuado su declive en estos últimos años, siendo su participación en el PIB en el 2007 de menos del 4,7 % con motivo del desplome de la agricultura cañera, el decrecimiento sistemático de la rama pecuaria y el estancamiento de la agricultura no cañera, no obstante las afectaciones materiales como los recursos financieros y materiales, hay que reconocer que los problemas organizativos e institucionales, han mellado mucho en la evolución de estas áreas.

Las reformas económicas implementadas en los 90’s hicieron posible que una parte de las antiguas empresas estatales agrícolas, se agruparan en las Unidades Básicas de Producción Cooperativa, que eran algo más flexible, pero el entorno en la cual siguieron operando las mismas, fuertemente comprometidas con una alta centralidad como la empresa comercializadora Acopio y los precios determinados por este, en algunos casos por debajo del costo de producción, con suministros externos deprimidos, entre otros impidieron el avance de los rendimientos y el interés de los productores agrícolas por incrementar producciones. La figura 3 muestra que la producción de viandas (papa, boniato, yuca, plátano, otras) y las de hortalizas (tomate, col, lechuga, cebolla, etc.) fundamental en la dieta del cubano, muestra resultados descendente, en momentos de un incremento galopante de los precios de los alimentos a nivel mundial.



Entre 1994 y 1996, se produjo una disminución importante de los precios en el mercado agropecuario, ya que con la apertura de esos mercados, se produjo una paralización de la especulación que existía con los productos agrícolas, sumado a que empezó a escasear el dinero , y al incremento y estabilización de producciones, sin embargo en los últimos 10 años como tendencia no se ha producido una baja de estos precios de acuerdo al deterioro del poder adquisitivo de la población, especialmente los asalariados. De ahí que sea necesario buscar alternativas de incremento de las producciones agrícolas, a fin de abaratar precios.

La rama pecuaria también se ha visto muy afectada por las caídas en los niveles de actividad de la ganadería vacuna, donde la misma tuvo que cambiar radicalmente su tecnología, por ser una ganadería dependiente de alimento importado y a la vez reducirse los volúmenes de alimentos provenientes de las zafras azucareras, a las sequías de las provincias orientales, al inadecuado manejo de los rebaños, y al diseño de las estructuras organizativas de este sector.

Dentro de la actividad pecuaria las UBPC ganaderas no han mostrado resultados significativos, evidentemente, el cambio experimentado en las formas de explotación de la tierra lleva a la necesidad de sustituir los métodos y mecanismos de dirección, caracterizados hasta el presente por concepciones administrativas y centralizadas, por instrumentos económico-financieros. El Estado deberá limitarse a trazar políticas, crear e implementar los instrumentos adecuados para controlar su ejecución, garantizar servicios científico-técnicos y proteger el medio ambiente, cediendo las decisiones de gestión y productivas a los sujetos microeconómicos.

Este desempeño del sector agropecuario gravita desfavorablemente sobre las brechas fiscal y externa del país (obligando a la importación creciente de grandes volúmenes de alimentos) para alcanzar un nivel de consumo diario de 3.287 kilocalorías en el 2007 y 89,9 gramos de proteína por habitante, cifras superiores a las de 1989.

Aunque Cuba ya superó la situación de crisis de la primera mitad de la década de los 90’s, estos últimos años hasta el 2007, se ha caracterizado por un déficit en la disponibilidad total de alimentos para el consumo, aunque ha mejorado el estado nutricional de la población, con la excepción de las grasas que sus resultados nos son los esperados, es sintomático además conocer que aun existen un grupo de hogares, que presentan ciertos niveles de desnutrición.

Las construcciones han crecido en estos últimos años a cifras elevadas, por ejemplo en el 2006 estas crecen en un 37,7 % concentrándose en las áreas del petróleo, electricidad, turismo, y en los programas priorizados del gobierno asociados a lo que se conoce en Cuba como Batalla de Ideas que incluye la reparación y construcción de escuelas, hospitales, y en la construcción de viviendas, pero ya en el 2007 el valor de las construcciones decrece en un 9 %, influyendo en esta la política de reducción de las inversiones, dada la no correspondencia entre recursos asignados y capacidad constructiva.

La escasa disponibilidad de viviendas constituía en 1989 un problema a resolver en Cuba, aunque en los 70 y los 80 se ejecutaron cuantiosas inversiones para mejorar el fondo habitacional, la situación de crisis de los 90’s agravó más el deterioro acumulado. A partir del 2001 se observa un decrecimiento muy fuerte en la construcción de viviendas, por la concentración de recursos en otras prioridades y acciones de emergencia, vinculadas a la recuperación de las viviendas dañadas por la incidencia de numerosos huracanes. Lo cual demuestra que la cuestión de la vivienda no puede circunscribirse únicamente a la construcción de nuevas capacidades, sino que también, es preciso dedicar recursos para el mantenimiento de las ya existentes.

En la construcción de viviendas es donde el estado puso una elevada prioridad en el 2006 por el deterioro existente tanto de la planta habitacional existente, como de los déficit acumulados por decenas de años, y estableció un Programa para la construcción de 100 000 viviendas anuales, pero es un programa que ha puesto su énfasis en la construcción individual y no en la estatal, y es un programa con muchas imperfecciones, que deben solucionarse en el corto plazo, ya que el programa fue reducido nuevamente.

En el bienestar de la población cubana ha influido mucho la situación negativa del transporte público de pasajeros, ya que se produjo un elevado deterioro por la insuficiente formación de capital en ese sector automotor, en el 2007 se trazo un programa inversionista muy amplio que ha permitido la importación de ómnibus y otros equipos de transporte desde la República Popular China, y donde en el 2008 se deben mostrar resultados muy favorables.

En síntesis, el producto interno bruto de Cuba mantiene su elevado ritmo de crecimiento, pero este es aún insuficiente para volver a tener los mismo niveles de bienestar económicos de pre-crisis por la propia estructura de ese crecimiento, por lo que se requieren nuevas acciones de política económica encaminadas a estimular las fuerzas reactivadoras internas y alcanzar un mayor dinamismo productivo con estabilidad macroeconómica para hacer sustentable los avances en materia de equidad social y servicios básicos a la población.

Evolución del sector externo
La característica histórica de déficit de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos de Cuba, cambio a ser superavitaria a partir del 2004, aunque con altibajos, por ejemplo en el 2005 se tuvo cifras superiores a los 140 millones de dólares, y aunque ha habido reserva estadística para ofrecer los datos recientes de balanza de Pagos, el superávit de la Balanza Comercial de Bienes y Servicios en el 2007 apuntan a que los resultados puedan ser positivos, impulsado por el incremento de las exportaciones de servicios profesionales específicamente de personal de la salud, sin despreciar a las remesas, que todos los estimados lo calculan entre 900 y 1000 millones anuales.

Cuba ha recuperado su capacidad de importación, la cual crece a una tasa significativa. Sin embargo, la estructura de esas importaciones aun no favorece los bienes de capital (con la excepción de los grupos electrógenos y otras importaciones de esa naturaleza) ya que se mantiene concentrada en la importación de alimentos (muchos de ellos pueden producirse en el país) y bienes intermedios.

En estos últimos 3 años se han incrementado fuertemente las exportaciones de níquel, por una mejoría significativa de los precios de este producto, y al aumento de las producciones, no siendo así en las exportaciones de azúcar. También se han acrecentado las ventas externas de productos no tradicionales con alto valor agregado, como bienes biotecnológicos y farmacéuticos, equipos médicos y medios avanzados de diagnóstico, se reportan avances en la captación de nuevos mercados para estos productos y se cuenta con unos 200 registros sanitarios aprobados en 52 países.

En el 2007 la exportación de níquel siguió siendo el principal rubro, por las buenas condiciones de su precio internacional, también hubo un despegue de la exportación de productos farmacéuticos y biotecnológicos. En la actualidad la estructura de las exportaciones de bienes refleja un cambio cualitativo de trascendencia, pues el sub-sector de medicamentos ha ocupado el segundo lugar en la exportación de bienes, mientras que el sub-sector azucarero ha sido relegado a puestos inferiores, a pesar de ser uno de los de mayor potencial productivo del país.

Permanecen elevadas las compras de alimentos por una insuficiente respuesta productiva del sector agropecuario, vista anteriormente, y se han incrementado las importaciones de equipos y materias primas, por la recuperación económica.

Eso ha llevado a que el déficit comercial de bienes este alrededor de los 6.381 millones de pesos, cifra bastante elevada, que pudiera minorarse con un incremento de las producciones nacionales de algunos rubros importados, pero para esto el tema incentivo al trabajador es un objetivo que el estado cubano debe darle la máxima prioridad, junto a cambios institucionales necesarios, y la erradicación del exceso de centralización.

Es indudable la recuperación en las exportaciones, pero su valor en 2007 era todavía 31% menor que en 1989, y por otro lado las importaciones crecen aceleradamente y en el 2007 había sobrepasado en un 24 el nivel de 1989.

En el 2007 la mayor parte del intercambio comercial de bienes se realizó con Venezuela, China y USA (por las compras de alimentos de Cuba), y algunos países de Europa, que comparado con los primeros años de la década de los 90, se ha producido un cambio estructural en la composición por regiones y países.

El sector de los servicios se mantiene como el primer sector generador de ingresos a partir del 2004, ocurriendo cambios cualitativos importantes, pues los servicios intensivos en conocimiento han desplazado al sector turístico como máximo generador de ingresos.

 

Entre 1990 y 2007 los ingresos del turismo cubano superaron los 25.000 millones de dólares. En 1990 los ingresos turísticos ascendieron a 243 millones de dólares, en el año 2007, estos ingresos fueron de 2.236 millones de CUC. En el mismo periodo el programa de desarrollo del turismo recibió un monto superior a los 7.000 millones de pesos.

De esa cantidad, más de 2.300 millones fueron necesarios para crear infraestructuras, capacidades aeroportuarias, introducir nuevas tecnologías en las ramas suministradoras del turismo y en las telecomunicaciones. En el período 1990–2007, visitaron el país unos 24 millones de personas. La capacidad de los hoteles pasó de 12.900 habitaciones a 45.000, y casi la mitad de ellas son administradas por compañías hoteleras internacionales.

El turismo se ha desacelerado en los últimos 2 años, y esto se ha debido a causas diversas, siendo algunas de ellas, internas como los altos precios existentes, dificultades en el funcionamiento de algunos hoteles, problemas con el mantenimiento, poca oferta de servicios extra-hoteleros, reevaluación en un 8% del peso cubano convertible, (CUC) y externas como el menor crecimiento económico en los países emisores, turbulencias financieras, altos precios del petróleo lleva a incrementos en el costo de transportación sobre todo para los turistas europeos.

La inversión extranjera se ha concentrado en sectores claves, como el petróleo, el níquel, las telecomunicaciones y el turismo y ha aparecido de forma incipiente la inversión cubana en el extranjero, fundamentalmente en mercados asiáticos (China, India, Malasia) en el sector biotecnológico y a la vez se ha incrementado la inversión de Venezuela en la economía cubana.
Con respecto a la capacidad crediticia, aun es restringida con la excepción de China y Venezuela, esta ultima en los marcos del ALBA, situación que no solo es así por la capacidad de pago del país, sino por las propias presiones del gobierno de los Estados Unidos, que continua arreciendo sus medidas económicas contra Cuba.

Precios, remuneraciones y empleo
Luego de haberse registrado una deflación en el trienio 1999–2001, a partir del 2003 se ha producido una fuerte inflación, donde el índice de precios al consumidor se mantiene alto, dado el alto precios que tienen en los mercados no regulados los bienes esenciales del consumo de la población.

El incremento de la inflación se explica principalmente por la elevación en las cotizaciones de precios en algunos productos de los mercados normado y agropecuario, la elevación de las tarifas eléctricas, la subida de la gasolina y algunos productos donde se destacan los artículos electrodomésticos y algunos alimentos y productos de aseo personal.

 

Los ingresos de la Población, son una variable importante ya que, de su disponibilidad depende directamente la demanda y por tanto el consumo de la población, en los diferentes mercados. La evolución del ingreso nominal muestra una tendencia histórica al crecimiento, este comportamiento de los niveles de ingreso se logra a través de los incrementos salariales a sectores presupuestados, al incremento de algunas actividades productivas, a la entrada de las remesas al país, entre otros. El salario medio nominal que es la parte más importante de los ingresos de la población ha mantenido un crecimiento en el tiempo, llegando a alcanzar en el 2007 unos 408 pesos que, comparados con el existente en 1989 significa un elevado aumento. Pero este comportamiento no logra superar el deterioro ocasionado, por el incremento del índice de precios del consumidor (IPC), lo cual pone en dificultad a la mayoría de las personas que cuentan con el salario como la más importante fuente de ingresos, por lo tanto hay que prestarle atención al salario Real, que esta muy distante de lo alcanzado en 1989.

 

En el 2005 se aplicó una reforma salarial, donde en los salarios se tuvieron en cuenta la calificación, titulación y los conocimientos de los trabajadores para los diferentes cargos, especialmente los aumentos estuvieron en el sector Presupuestado especialmente la Salud y la Educación.

Después se puso en vigor el incremento de las pensiones que reciben 1.468.641 ciudadanos cubanos atendidos por la Seguridad Social, con un costo anual de 1.035 millones de pesos, sumado a los 257.030 núcleos familiares que abarcaron 476.500 personas que empezaron a recibir 50 pesos adicionales de pensión mediante la Asistencia Social. Se produjo además la elevación del salario mínimo de 100 pesos a 225 pesos. Es decir en el 2005 por todas las medidas aplicadas el monto anual extra fue superior a los 3.465.5 millones de pesos.

A pesar de estos resultados concretos, que alivian la situación económica de una gran parte de los trabajadores presupuestados del país o de los jubilados o pensionados, debemos alertar que el incremento de la liquidez sin una respuesta productiva adecuada, o un incremento de los importaciones de bienes de consumo, ha provocado de nuevo un incremento de precios en los bienes escasos de productos agrícolas o de mercado negro.

Aun los ingresos personales resultan insuficientes para dar cobertura a los gastos necesarios de una familia cubana, por los elevados precios de los alimentos en los diferentes mercados, lo que lleva a que cierta parte de la población mantiene aún insatisfechas un conjunto de necesidades básicas, especialmente alimenticias o sea que la relación ingresos/consumo está muy distorsionada.

Para incrementar los salarios reales, se necesita una mayor oferta de productos en la moneda en la cual se reciben estos salarios, o una revalorización de esa moneda, pero las políticas que se implementan en estos años, no van hasta el momento con la fuerza necesaria en la dirección de potenciar el desarrollo de las fuerzas productivas, llámese productividad del trabajo.

¿Cuáles pueden ser algunas de las causas de la situación económica actual?

  • El ritmo de crecimiento del PIB aún no favorece elevados incrementos del consumo, por la propia estructura de ese crecimiento.
  • Se mantienen bajos índices de eficiencia y de productividad en la industria, y en la agricultura.
  • Los ingresos al presupuesto se concentran en impuestos de circulación y ventas, especialmente de cigarros y bebidas y menos en las utilidades de las empresas, de ahí que el gasto crece, pero en sectores presupuestados especialmente, y no se puede incrementar sostenidamente los salarios nominales.
  • Se incrementa la liquidez de la población, pero cada vez más concentrada en pocos tenedores, entre ellos de cuentas bancarias.

La dualidad monetaria existente, y el consumo pagado en moneda diferente al peso cubano, es decir la proporción del consumo total de bienes y servicios que se paga en divisas, resulta excesiva por lo elevado del tipo de cambio vigente, lo que incide en aumentar la desigualdad social.

Debe reconocerse que una parte del consumo de la población, se ofrece en el mercado normado o regulado, donde los precios son bastantes bajos, y al alcance de los ingresos de la población, aunque las cantidades de los productos que se ofrecen son reducidas.

El monto de las remesas familiares que se reciben desde el exterior ha tendido a su disminución por las medidas del gobierno de George W. Bush, y aunque no puede establecerse con exactitud su cuantía por las diferentes vías que se utilizan para el envío, su tendencia a la disminución no parece excesiva si se toma como referencia el comportamiento de las ventas en las tiendas de recuperación de divisas (TRD) el cual se incrementa constantemente.

La tasa de desempleo se ha mantenido baja desde el 2006 en un 1,8 frente a 7,9 % en 1995, pero hay que destacar que el incremento del número de empleos en estos últimos años está relacionado con la estrategia de desarrollo que lleva Cuba, concentrada en el sector terciario de la economía, especialmente los nuevos empleos a partir del 2002 se han concentrado en los nuevos programas sociales de la llamada “Batalla de Ideas “.

Es sintomático observar cómo ha habido una reducción del número de ocupados en la industria cubana, lo que demuestra aún la paralización de muchas actividades, disminuciones de las inversiones industriales, y la carencia de recursos en divisas necesarios para la compra de insumos industriales y por ende mejorar la capacidad instalada.

No se puede olvidar que la propia política de empleo, ha llevado en muchos casos al subempleo, además una situación algo crítica que aún subyace en el fondo de muchos problemas, es la desmotivación laboral, que radica en el tiempo y los recursos que es preciso dedicar para satisfacer las necesidades básicas de cada individuo, lo cual subsume gran parte de la energía creadora de la fuerza laboral en condiciones normales.

Esta dificultad se refleja en la vida cotidiana, y con el hecho de que muchos profesionales, si ocupan puestos de acorde a su calificación, necesitan de otro tipo de actividad que les reporte ingresos adicionales, para suplir lo que no alcanzan a cubrir con sus salarios, y de esta forma satisfacer sus requerimientos diarios. En otros casos, simplemente emigran hacia otros sectores, diferentes a los de su especialidad, que ofrecen mayores posibilidades de ingresos aunque no utilicen en ellos sus conocimientos de formación. Y, en el peor de todos los escenarios, buscan alternativas de empleo en el exterior, aunque hay beneficios posteriores con el incremento del potencial de remesas.

El Estado debe conservar su papel protagónico, ya que existe confianza en su capacidad de resolver los problemas, pero a la par, es conveniente aceptar y utilizar las potencialidades de las familias y los individuos para que el capital individual se utilice más, es decir ampliar el conocimiento sobre los activos familiares y crear condiciones para que los utilicen dentro de marcos legales. (2)

Comportamiento Fiscal
El Presupuesto del Estado es, en general, la principal fuente de financiamiento corriente de la política social. En moneda nacional se estructura de forma descentralizada y en la actualidad el destino de los gastos se determina de acuerdo a las necesidades consideradas por cada territorio.

El componente en divisas del Presupuesto, tiene una gestión más centralizada, atendiendo a la escasez del recurso. También, una parte importante del financiamiento para inversiones y modernizaciones de infraestructura proviene del Presupuesto del Estado y en alguna medida de donaciones de instituciones internacionales. El grado de centralización de la divisa acota, en la práctica, la descentralización implantada para el financiamiento corriente en moneda nacional.

La tendencia al incremento del comportamiento de los gastos corrientes en la actividad del presupuesto ha sido una característica de los años 90’s a pesar de la situación de crisis económica ya descrita. Una parte importante de los aumentos se destinan a incrementar las esferas que se consideran con un impacto social mayor.

La política económica cubana, se ha caracterizado por un marcado acento social, con un mayor énfasis a partir del 2001, dado que tiene entre sus objetivos mantener la gratuidad y la calidad en la Educación y la Salud, garantizar el sistema de Seguridad Social, prestar protección a los ancianos, impedidos y otras personas de las más afectadas por las actuales desigualdades. La llamada Batalla de Ideas del gobierno va en el sentido de mejorar las obras sociales de primer impacto en la calidad de esos indicadores educacionales y de salud.

Hay que recordar que el modelo cubano ha buscado siempre una mayor equidad, pero donde se le ha dado un menor papel a los ingresos monetarios en el acceso al bienestar y en consecuencia una máxima prioridad al acceso gratuito de las personas a los servicios sociales, por lo cual la universalidad de esos servicios resulta una condición necesaria.

Los gastos destinados a la educación han seguido una tendencia creciente en el tiempo y se corresponden con las necesidades que ha impuesto el crecimiento demográfico experimentado y la elevación de la calidad del servicio.

En el caso de la Salud Pública en los últimos años, el ritmo de gastos se ha incrementado como resultado de mejorar los niveles de salud, y disminuir los efectos de la perdida de la calidad del servicio. Para eso se ha producido una rehabilitación de instalaciones deterioradas como policlínicos, hospitales y farmacias específicamente.

Demografía
En los últimos años, en los estudios demográficos de Cuba se califica la transición demográfica del país como avanzada, culminada, e incluso el posible inicio de una segunda transición. Cualquiera de estas evaluaciones basadas en la evolución de indicadores demográficos, reconocen que se ha adelantado la previsión de que el país alcanzase un crecimiento nulo o negativo en los próximos dos o tres lustros y ya a partir del 2006 la tasa de crecimiento de la población cubana es negativa, es decir el ritmo de decrecimiento de los nacimientos y el incremento de la población de 60 y más años se han acelerado, a lo cual se integra su componente sostenido de migración externa.

La población del país, ha continuado con un ritmo muy bajo de crecimiento; en el 2005 la tasa fue de 0,2 por mil, y ya en el 2006 pasó a ser de -0,4 por mil y en el 2007 de -0,2 por mil.

La estructura de edades de la población cubana muestra el crecimiento del porcentaje en el grupo de edades entre 15 a 59 años en los últimos tres lustros, constituido por más de 7,7 millones de personas en el 2007. Como resultado esencial de la baja fecundidad, se reduce el porcentaje de la población de 0 a 14 años, y se incrementa el de 60 y más años, así unos 2,1 millones de personas en Cuba tenían entre 0 y 14 años en el 2007 y aproximadamente 1,8 millones tenían 60 y más años.

El envejecimiento de la población se coloca como el efecto más neurálgico de la transición demográfica en el país, en especial por la preparación que exige de todas las instituciones y miembros de la sociedad para enfrentarlo. La primera etapa del envejecimiento en Cuba se sitúa a inicios de la década del 70, y a finales de esta década ya en la población cubana había caído la tasa bruta de reproducción por debajo del nivel de reemplazo, y el de la población de 60 años y más superaba el 12. En el 2007, el envejecimiento de la población se sitúa en 16,6.

En el marco de las características singulares de una precipitada transición demográfica en el país, a partir de los años 90 se observan cambios en la movilidad territorial de la población: por un lado la retracción de la migración interna, y por otro la incrementada y sostenida migración externa de aproximadamente 30.000 personas por año, que en el último lustro se representan una pérdida de más de 200.000 personas.

Los comportamientos asociados a la movilidad de la población a excepción de los inducidos o forzados, han tenido históricamente como fundamento la búsqueda de oportunidades de reproducción social, tanto de incorporación en la producción como en el consumo de bienes desde los más materiales, a los de servicios incluyendo los asociados directa o indirectamente a la autorrealización individual o familiar.

Un indicador relevante y sensible para evaluar el sector salud y los programas de atención primaria y materno infantil, es la mortalidad infantil, este desde 1960 ha mantenido un descenso marcado, esta reducción en las primeras décadas se debió a la atención del componente post neonatal principalmente por los programas masivos de vacunación contra enfermedades inmuno-prevenibles. En estos momentos se inmunizan a los menores con vacunas contra 13 enfermedades.

En el 2007 se alcanzó la baja tasa de mortalidad infantil de 5,3 por cada mil nacidos vivos, que sigue revalidando a Cuba como el país líder en América Latina y se coloca dentro de las primeras 30 naciones del mundo con menos probabilidad de muerte desde el momento de nacer.

Principales retos y acciones para el futuro
Son múltiples y complejos, los retos a los que se tiene que enfrentar la economía cubana, en la actualidad, para mantener su proyecto social y económico, y seguir incrementando el bienestar de la población, dado que existen distorsiones y desequilibrios económicos – sociales que deben ajustarse, y donde el factor tiempo es escaso.

  • Persisten factores internos que están entorpeciendo el crecimiento económico, los cuales hay que superarlo en plazos no muy largos, por ejemplo las restricciones financieras de divisas, continúan siendo una de las causas directa de necesidades de consumo insatisfechas.
  • La gestión de las empresas estatales, en la actualidad esta siendo sometida a un “entorno” que no la favorece y que incluyen: la formación de precios, el tipo de cambio, el régimen cambiario, la autorización de sus compras centralizadamente, los mecanismos de planificación, de regulación y control. Se requieren empresas competitivas y eficientes para superar la restricción externa.
  • Es aun serio, la distorsión del llamado modelo ingresos/consumo, por sus implicaciones sobre la motivación al trabajo, lo que implica la necesidad de dar coherencia a los sistemas de retribución al trabajo; las formas de satisfacción de las necesidades (vía salario o ingreso o vías redistributivas), la existencia de mercados segmentados, y los problemas con la oferta de bienes y servicios para la población.
  • Aun no se culmina la reestructuración de la agroindustria azucarera, y por ende la recuperación productiva de esta industria se ha estancado, además de las implicaciones sobre la producción de alimentos de las tierras cedidas del MINAZ para estos fines.
  • No hay avances en el logro de la autosuficiencia alimentaria, a través del perfeccionamiento del modelo de gestión agrícola.
  • Los problemas de descapitalización de la infraestructura y del equipamiento en el país, requieren de una mayor prioridad en el corto plazo, por los efectos acumulativos del deterioro de los mismos.
  • Es necesario cambiar radicalmente la base de la especialización productiva de la economía cubana: de una economía sustentada en la explotación de recursos naturales hacia otra soportada en el uso intensivo del conocimiento. La existencia de potencialidades no garantiza por sí misma la obtención de resultados.
  • El reto estratégico es crecer, dado que de el se derivan otros beneficios, pero para incrementar la producción, son necesarios nuevos resortes, ya que los sectores o actividades que han marcado el crecimiento en los años anteriores, van mostrando rendimientos decrecientes como el turismo.
  • Deberá acelerarse las medidas que propicien la recuperación de los niveles obtenidos de equidad social, dado que a pesar de lo avanzado en los últimos años, como la entrega de equipos electrodomésticos, vinculados a la Revolución Energética, aún no se logra dar la solución necesaria a los ingresos de una mayoría de las familias cubanas, donde aun existen segmentos de la población que no llegan a cubrir sus gastos con los ingresos formales que perciben, lo que las obliga a recurrir a fuentes alternativas o prescindir de un conjunto de bienes y/o servicios.
  • Es prudente señalar que un grupo de indicadores sociales, marcan la posición de Cuba como un país adelantado, entre ellos de educación, de salud, de cultura, entre otros, y sin embargo el acceso a otros bienes y servicios, están distantes de la media mundial para países similares, como pudieran ser indicadores de recreación, viajes, transporte, comunicaciones, etc.
  • Las ventajas para Cuba de la relación con Venezuela han sido evidentes y sustanciales en la etapa (2004- 2007), sin embargo, las potencialidades que la misma brinda permitirían su aprovechamiento para desarrollar programas de reindustrialización que, de una parte, complementen y sean funcionales a los nuevos sectores dinámicos y, de otra, posibiliten la recuperación y relanzamiento de sectores estratégicos por su impacto en la calidad de vida de la población y en el sector externo.
  • La empresa estatal cubana no ha logrado materializar como una de sus funciones básicas la innovación económica, lo que debería bastar para entender no sólo que el sistema económico tiene serias fallas de funcionamiento sino que se encuentra en una especie de “callejón sin salida”, en ausencia de una transformación sustancial. (3)
  • En conclusión la reforma económica debería ser percibida como la primera de las transformaciones estructurales que requiere el país, en síntesis, el problema económico de Cuba es que el sistema económico que hoy existe en el país no puede servir como punto de partida para el desarrollo. (4)

Reflexiones necesarias
La economía cubana necesita con urgencia una profunda transformación económica o estructural, con énfasis en la descentralización. Es necesario que se incluya en la futura estrategia que se diseñe formas de propiedad no estatal no solo en la agricultura sino en las manufacturas y los servicios y que el Estado utilice el papel regulador que le corresponde y que se concentre en los medios fundamentales de la nación es decir en los sectores estratégicos.

Los 50 años de socialismo cubano demuestran con algunas excepciones que la recentralización y el alejamiento del mercado han provocado recesiones y situaciones económicas adversas, lo cual indica que ese camino no es al que necesariamente debe acudirse en el futuro, sino que el estado debe estudiar su rol futuro de administrador general a regulador general, sin cambiar el proyecto socialista por que hemos apostado una gran parte de los cubanos de acá.

Es necesario que a la agricultura se le conceda la autonomía que reclaman las distintas formas de producción establecidas, especialmente a las UBPC; que se entreguen tierras estatales a los que sean capaces de hacerla producir, con extensiones significativas, y que se continué aumentando los precios de acopio que el estado le paga a los campesinos.

Hay que impulsar el desarrollo del complejo energético azucarero, revitalizando la industria azucarera y realizándose una expansión de la producción de los derivados, especialmente los alcoholes.

Es necesario prestarle atención a los factores que deben propiciar la eliminación de la dualidad monetaria, fortaleciendo el peso cubano como la moneda única , pero para eso hay que generar empleo productivo y eso se resuelve con una modificación de las prioridades de la inversión, a la vez que se necesita invertir más en carreras técnicas y de gestión empresarial.

Persisten prohibiciones que es necesario darle atención para su erradicación como la autorización de la compraventa de viviendas, de automóviles, permisos de salida al exterior, entre otros.

Por último no cabe duda y el tiempo será testigo de que es necesario analizar una reforma del sistema económico cubano donde quede enunciado el papel del mercado, la regulación estatal de las formas de propiedad, y la organización empresarial y como dice el economista cubano Pedro Monreal “… en el caso de Cuba, una nueva reforma económica es una condición inicial obligada para poder avanzar posteriormente hacia los otros cambios estructurales que se requieren para avanzar al desarrollo”.

Notas

  1. Discurso de Raúl Castro, el 26 de julio del 2007, en la provincia de Camagüey, y discurso del día 24 de febrero, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la Ciudad de la Habana.
  2. Angela Ferriol, Maribel Ramos y Lía Añé. “¿Pobreza en la capital? INIE- CEPDE/ONE, 2004. La Habana.
  3. Monreal, Pedro “El problema económico de Cuba. Espacio Laical, publicación de la Arquidiócesis de la Habana, abril, 2008. No 28, La Habana.
  4. Idem